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| Casas frente al aeródromo de Villa O'Higgins, en la misma Carretera Austral que cruza el poblado. Noviembre 20, 2015 | Jn. Antonio CG. - Villa O'Higgins. |
Lunes 21 de noviembre de 2015. Por cosas del trabajo me encontraba en Villa O'Higgins, contando ya mi segunda visita a este retomo lugar de la XI Región de Aysén, conocido por ser el poblado más austral de la famosa Carretera Austral chilena, ruta que conecta la ciudad de Puerto Montt, capital de la X Región de Los Lagos con una de las regiones más extremas, hermosas y vírgenes de la geografía chilena, aquella legendaria Patagonia.
Ese lunes fue un día bastante normal, Villa O'Higgins estaba nublado y el frío continuaba dando su abrazo de bienvenida. Aún siendo verano en el hemisferio sur, no es algo que me sorprenda, sobretodo por que ya es cosa de costumbre sentir un extendido invierno en esta zona, que a ratos tiene ventanas de bella primavera y verano ardiente. Mi trabajo ya había concluido y por lo tanto, cabía tiempo para echar a volar la imaginación y proyectar algún quehacer, pues tendría que esperar hasta el día jueves para partir al norte, a la ciudad de Cochrane, donde comenzaría el siguiente trabajo.
Con tantos días libres por delante, ya tenía armado mi panorama: visitar el cerro Santiago la tarde del martes, dedicarme a caminar por el sendero del Glaciar Río Mosco para el miércoles, y partir el jueves en el bus destino al norte. Sin embargo, la necesidad de volver a Cochrane, me hizo echar a correr la voz de necesitar un vehículo a la brevedad para emprender el viaje... el resultado, terminé arriba de una camioneta el martes después de mediodía para alcanzar la barcaza Padre Antonio Ronchi, que recorre desde Río Bravo a Puerto Yungay, y con ello mis planes turísticos se fueron por la borda.
Gracias a ese viaje en camioneta, pude mirar, nuevamente, el camino que ya antes había recorrido, por allá en mayo de 2015, volver a fascinarme con él, y darme cuenta que los ciclistas son parte del paisaje, por lo tanto, mi pensamiento inmediato fue, "Hey, Juan Antonio, este camino no parece imposible ¿por qué no te lanzas estas vacaciones de fin de año a recorrer la Carretera Austral?"
Silenciada mi voz interior, pensé que era algo loco, una idea que nunca antes se me hubiera cruzado por la cabeza, y si algún amigo me lo hubiera dicho, seguramente lo habría tildado de lunático los primeros cinco minutos, para luego decirle, "que buena, dale". Así mismo fui conmigo.
Fue esa tarde que decidí, que una vez de regreso en Coyhaique, comenzaría a planificar mi viaje en bicicleta por la Carretera Austral; tendría de forma obligada que montar y pedalear desde el 17 de diciembre, y sólo tendría unas pocas semanas para organizar un ambicioso e improvisado viaje, considerando además tener que equipar mi bicicleta para el desafío y por supuesto, a mi mismo, tanto física como mentalmente.
El reloj marchaba en contra, y la decisión ya estaba tomada. En este blog, les narro este viaje nada lógico, pero lleno de sorpresas y que recomiendo a cualquier loco montado en su bicicleta, pues vivir la Patagonia, en cámara lenta, sentir su viento, su aliento, su fuerza, color y vida, no tiene comparación alguna si gustas de la conexión con el mundo natural.

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